Feliz Fitness Navidad


Se acerca el solsticio de invierno y tras él la Navidad. Muchas personas asocian estas fiestas a ganar peso y grasa corporal de forma ineludible, algo que ciertamente puede ocurrir si nos dejamos llevar por los turrones y polvorones,  las comidas copiosas y pesadas, las largas reuniones regadas con refrescos y alcoholes varios y la falta de actividad física. Sin embargo también podemos asociar esta festividad a un nuevo despertar, a un resurgir de la luz –el Natalis Solis Invicti romano o el Cápac Raymi inca-, al desarrollo de la fuerza de voluntad que nos dirija hacia una mejora de nuestra salud y bienestar, a un nuevo estilo de vida saludable… ¿Qué mejor momento que éste para hacernos un gran regalo a nosotros mismos?

"Las soluciones sencillas a los problemas complejos suelen ser poco fiables"

 A la hora de comer  tienes la opción de hacerlo pensando en tu salud. No tiene ningún sentido seguir tradiciones “porque siempre se han seguido” o porque a alguna multinacional del sector alimentario le interesa que las sigas. Hace 100 años las cenas de navidad eran una cosa muy distinta, al igual que la navidad en sí misma, o al igual que la Navidad de hoy si viajamos a diferentes puntos y culturas del planeta. No se trata de seguir una dieta por Navidad baja en calorías, o baja en carbohidratos o baja en grasas, ni de llenar los armarios con productos de dudosa "eficacia demostrada". Las investigaciones sobre dietas para perder peso siguen ofreciendo resultados poco claros, contradictorios a veces (1). Yo mismo compruebo año tras año que mis clientes responden de forma diferente a las mismas variaciones en sus dietas personalizadas, por lo que me inclino a valorar de forma individual cada caso en particular y a realizar evaluaciones frecuentes y ajustes nutricionales cuando son necesarios. 

Es famoso el experimento del profesor Paul Kenny (2),  realizado con ratas de laboratorio, en el que demostró que la ingesta excesiva de alimentos procesados basados en una composición alta en grasas y azúcares (nutrientes que abundan en las mesas navideñas) es una causa directa de obesidad:   “Dimos acceso a las ratas a una dieta de cafetería con alimentos con alto contenido calórico: salchichas, pastel de queso, chocolate. En consecuencia las ratas disminuyeron su ingesta de alimentos saludables y pasaron a comer casi exclusivamente estos alimentos de cafetería. Ganaron peso. Se convirtieron en ratas obesas...” En realidad, el experimento tenía como objetivo aclarar si comer en exceso es una adicción. (3)

Estoy convencido de que si valoras la composición y el valor nutricional de los dulces navideños  -solo tienes que mirar los valores indicados en sus etiquetas- tendrás una buena razón para inclinarte por tomar de postre unas rodajas de piña o unos gajos de mandarina. Comer un trocito de turrón puede ser saludable y agradable siempre y cuando seas capaz de comer solo “un trocito”. En definitiva, a la hora de plantearte las comidas navideñas será importante que planifiques un menú elegante (por lo de festivo), asequible, variado, creativo y sobretodo balanceado, rico en alimentos naturales y poco procesados, con elaboraciones sencillas. Un menú en el que estén presentes todos los grupos de alimentos, cuidando especialmente de respetar una proporción ajustada de grasas saturadas y azúcares simples. (4)

"El mejor transporte público urbano son tus pies o la bicicleta"

Respecto al ejercicio, hoy día aceptamos que la combinación de fuerza, cardio y ciertos niveles de intensidad son los aliados fundamentales que ayudan a mantener la  masa muscular y a no acumular grasa corporal. Planificar alguna actividad física de cierta intensidad tantos días como sea posible, sobretodo tras o durante las jornadas festivas, resultará por tanto imprescindible para pasar la Navidad de forma saludable. También está demostrado, y es de sentido común, que ocupar el tiempo libre realizando actividad física al aire libre es más saludable que pasarlo encerrado en macrocentros comerciales deambulando de escaparate en escaparate como zombies.  El presupuesto no es un problema ya que muchas actividades físicas son gratuitas ( caminar, senderismo, running…) y pueden realizarse con frío, viento, lluvia o nieve. A las malas podemos aceptar caminar “hacia" y "en” los centros comerciales, así como subir o bajar con nuestros propios pasos al utilizar las omnipresentes escaleras o pasarelas mecánicas. No perdamos nuestra capacidad de movimiento. 

"Las excusas no queman calorías"

Tras la excusa del "no tengo tiempo", las más extendidas son "no tengo equipamiento" o "no tengo con quién o dónde hacerlo". Ya hemos hablado de esto en otros artículos: puedes entrenar solo –no pasa nada, te concentrarás mejor- en tu propio hogar o en un parque cercano, y puedes hacerlo sin otro equipamiento que tu cuerpo. A las malas regálate una agenda, unas mancuernas o unas zapatillas y así tendrás  menos excusas y más herramientas para seguir avanzando (material de fitness).

En resumen: unos ajustes en la dieta y en la actividad de tu día a día navideño pueden suponer grandes cambios en tu vida y una mejora en tu salud, en tu bienestar y en tu rendimiento. Planificar un menú balanceado y una serie de sesiones de ejercicio de fuerza y cardio pueden ser el mejor regalo que te hagas esta navidad. Es el momento ideal.


Aprovecho que me estás leyendo para desearte mucha salud y bienestar para estas fiestas y el nuevo año. Feliz solsticio de invierno… Feliz Fitness Navidad. Juanto Fernández 13 Dic 2016




Notas: